Son muchas las artes marciales que cuentan en su arsenal con posturas complejas de manos (y pies) para atacar. El kung fu, con sus estilos de animales, probablemente sea el arte marcial qué más ha contribuido a dar a conocer este tipo de golpes, pero ni todos estos golpes se asocian con animales ni son exclusivos del kung fu. Son técnicas llamativas pero ¿qué utilidad tienen?, ¿merece la pena practicar estos golpes?

En este maravilloso vídeo la profesora Marta Coral muestra claramente la posición y la forma de golpeo de las manos de varios animales de Kung-Fu: tigre, grulla, mantis, águila, serpiente y mono. Como veréis, algunas posiciones parecen realmente complejas para golpear ¡pero también realmente bonitas y efectivas si se saben aplicar! Podéis encontrar a Marta en su Instagram, Facebook, Tiktok y web oficial. Visitadla, merece la pena.

Algo común en todas estas técnicas es la necesidad de dedicar bastante tiempo a entrenamientos específicos para poder ejecutarlas en condiciones. De lo contrario existe el riesgo de que no solo no valgan para nada sino también a sufrir daños graves en las extremidades. Que no se me malinterprete, ya que cualquier técnica de golpeo necesita práctica constante, incluso las más comunes, pero su eficacia y seguridad está bastante más garantizada, son menos complejas de realizar y generalmente más versátiles.

Un puño convenientemente cerrado forma una estructura sólida y compacta. Dentro de las formas que podemos conseguir con nuestra mano sería lo más parecido a esa esfera perfecta de masa uniforme, que típicamente se emplea como ejemplo ideal cuando estudiamos física básica. Entre las armas naturales destacan los codos y rodillas, que son capaces de crear impactos brutales con un riesgo significativamente menor de lesionarse. Teniendo esto en cuenta ¿por qué hay artes marciales que golpean con los dedos?

En primer lugar tengo que aclarar que estas posiciones de dedos no se emplean únicamente para golpear: son útiles para presionar, agarrar y permiten manipular al adversario de distintas formas, posibilitando también técnicas de control menos lesivas. Otro motivo sería que estas técnicas permiten una mayor precisión y alcanzar lugares que resultarían inaccesibles o mucho más complicados de acceder para los golpes más habituales.

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Aunque se trata de dos buenos motivos, puede que sigas considerando que no merece la pena dedicar tiempo a este tipo de técnicas. De hecho, es frecuente encontrar personas que consideran directamente que no tienen ningún tipo de utilidad real y atribuyen su nacimiento y persistencia en las artes marciales a razones fundamentalmente filosóficas y estéticas. Sin embargo, desde el punto de vista de la física hay una clara razón que respalda la existencia de estas técnicas y que también es clave para lanzar correctamente un puñetazo.

Esta razón física es la que define lo que ocurre cuando una fuerza se aplica sobre una superficie de mayor o menor tamaño: la presión. Esta magnitud física mide la proyección de la fuerza en dirección perpendicular por unidad de superficie y sirve para caracterizar cómo se aplica una determinada fuerza resultante sobre una línea. Su fórmula es P= F/A, dónde P es presión; F la fuerza aplicada y A el área total de la superficie sobre la que se aplica.

A nivel marcial, esto supone que cuanto menor sea el área donde impacta tu golpe, mayor será la presión ejercida, logrando golpes más penetrantes y potencialmente más letales. Aunque la fuerza de un golpe sea pequeña, si se concentra en un punto puede resultar efectiva. Del mismo modo, un golpe con una fuerza considerable puede quedar en nada si se dispersa en un área grande.

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Además de los dedos hay golpes que emplean otras zonas peculiares de la mano, como las falanges proximales (leopardo) o la muñeca (cabeza de grulla).

Este principio lo vimos en artículos anteriores aunque con menor detalle:

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«¡Oye, Chou! Y si es tan efectivo esto de reducir el área de impacto, ¿entonces por qué no pegamos siempre con la punta del meñique?».

Pues por lo que explico en el artículo Los sacos SÍ devuelven los golpes y mucho antes que yo explicó sir Isaac Newton, cuando definió el principio de acción y reacción, también conocida como tercera ley de Newton. Te resumo: tu dedo meñique al ejercer fuerza sobre aquello que golpea va a recibir una fuerza de igual magnitud pero en sentido contrario. ¿Podrá soportarlo?

A la física no le importa quién lanza el golpe y quién debería recibirlo. Si tu dedo meñique golpea sobre el pecho de tu adversario, esta actuará sobre ambos y la situación se resolverá de la forma que físicamente resulte más sencillo. Con toda probabilidad, a menos que hayas adquirido un poder sobrehumano, lo más sencillo será que tu dedo no soporte el golpe que tú mismo has lanzado. Mucho más sencillo que atravesar el pecho de tu adversario con tu dedo meñique. Así que tú sufrirás las consecuencias y muy probablemente tu adversario ni notará el impacto.

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El personaje que aparece en la ilustración de portada es Airi, obra de Yina.

Los artistas marciales que desean emplear técnicas de golpeo con los dedos pasan una gran cantidad de tiempo acondicionándolos y practicando posiciones que permitan garantizar que esos dedos tengan el mejor apoyo posible para no quebrarse o ceder al golpear. En cualquier caso, aunque existan algunos casos de endurecimiento extremo, el empleo de estas técnicas está concebido para aplicarse a partes blandas como la tráquea o los ojos.