Las pulseras de actividad física y los relojes inteligentes son los dispositivos vestibles (el término correcto en castellano para wearables) que más aceptación tienen, y dentro de estos últimos, las funcionalidades que puedan ofrecer en cuanto a actividad física, entrenamiento, deporte y salud, cobran especial relevancia. Aunque parezca algo muy reciente, lo cierto es que el primer podómetro de la historia, una de las funcionalidades clásicas de estos vestibles, tiene su origen en 1780. Doscientos años más tarde comenzaron a extenderse los primeros medidores de frecuencia cardíaca para atletas o pulsómetros.

Hoy en día, por un precio realmente económico se pueden encontrar pulseras de actividad física que aseguran ser capaces de medir pasos, distancia recorrida, calidad de sueño y calorías quemadas. Lo cierto es que la palabra correcta no sería medir sino calcular y esto es aplicable también a otros productos de alta gama. Para tener claro el uso que se puede dar a estas pulseras y relojes es fundamental conocer como obtienen los datos que acaban mostrando por pantalla, básicamente: qué sensores emplean para capturar los datos en brutos y como se tratan estos datos para establecer los valores finales.

Cómo se calculan los datos de actividad física

Las pulseras de actividad física más elementales emplean un único sensor para calcular los pasos, la calidad de sueño y calorías quemadas: un acelerómetro de tres ejes. Los acelerómetros son instrumentos que permiten medir aceleraciones y de esta forma aportar datos sobre nuestro movimiento. Estos datos son procesados por un algoritmo que será el encargado de dilucidar si se está dando pasos, cuántos se han dado o si se está haciendo otro tipo de movimiento. La distancia recorrida se calcula directamente en función de los pasos calculados. Lo mismo sucede para las calorías consumidas, aunque algunos modelos pueden configurarse con datos personales como edad, peso, altura o sexo para intentar realizar un cálculo más fiable.

El acelerómetro se coloca en la muñeca y los pasos se identifican con los movimientos que los brazos desarrollan al caminar, esto hace que el sensor pueda contar erróneamente pasos cuando se realizan actividades donde se mueven los brazos por cualquier otro motivo. El conteo de pasos “ficticios” es un problema frecuente y dado que los cálculos anteriores se basan en el número de pasos, los dispositivos que únicamente cuenten con los datos de un acelerómetro tendrán una fiabilidad muy limitada.

Para la calidad de sueño, se registra el movimiento de la muñeca mientras el dispositivo considera que estás durmiendo. Según lo que te muevas, así juzgará la pulsera tu calidad de sueño. Si alguno ha tenido la desgracia de pasar por un estudio médico del sueño (polisomnografía), se dará perfecta cuenta de que esta forma de medir la calidad del sueño es de escasa precisión y utilidad.

La siguiente infografía muestra el proceso que siguen típicamente las pulseras de actividad física y los relojes de entrenamiento para calcular los datos de actividad física y rendimiento deportivo. El ejemplo está realizado para la función de podómetro (cálculo de pasos, distancia recorrida y calorías). Aunque para ciertos cálculos puede requerirse la información de varios sensores y el uso de más algoritmos en distintas etapas, el ejemplo sería ilustrativo para cualquier otra funcionalidad.

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Hay que tener en cuenta que las características de cada persona pueden variar considerablemente, por ejemplo, no todos los cuerpos consumen las mismas calorías al realizar un determinado trabajo, ni tienen las mismas proporciones, ni presentan una simetría perfecta en la realización de movimientos. Para remediarlo, algunos dispositivos permiten ser entrenados, introduciendo datos sobre el portador para adaptar sus cálculos, de forma que los resultados sean más precisos.

Qué miden y con qué lo miden

Las pulseras y relojes de fitness, incorporan una serie de sensores que son los encargado de capturar los datos a través de los cuales se realizarán las mediciones y cálculos, que llevan a los resultados que finalmente se verá por pantalla. Para conocer la fiabilidad de estos resultados, es fundamental conocer con qué capturan los datos (sensores) y cómo tratan posteriormente esos datos (algoritmos).

No es lo mismo calcular las calorías quemadas en base a un acelerómetro, que añadir información de un GPS, un altímetro y un pulsómetro entre otros sensores que se podrían emplear. La calidad de los sensores también varía y algunos requieren estar situados y fijados de una forma precisa para poder funcionar correctamente, los ejemplos más característicos serían los siguientes:

  • El uso de sensores como los acelerómetros obliga a colocar la mayoría de dispositivos donde se integran en una orientación concreta, porque los resultados generados son susceptibles a cambios en la orientación y en la posición de los sensores. En la práctica, esto significa que si cambias tu dispositivo de muñeca o si te equivocas y lo fijas al revés los resultados que obtengas pueden ser erróneos. Existen una serie de métodos para conseguir un funcionamiento correcto, con independencia de la orientación y posición de los sensores, pero no todos los dispositivos cuentan con esta característica.
  • Sensores que requieren ir pegados a la piel y que presentan dificultades cuando la piel está sucia, muy grasa o la existencia de pelo. Seguramente más de un lector habrá tenido la experiencia de ir al hospital a hacerse alguna prueba y para colocarle un sensor le han depilado y limpiado previamente la zona e incluso habrán colocado un gel entre la piel y el sensor.

Una funcionalidad típica de estos dispositivos es el registro de la actividad física de forma automática, ya que están entrenados para identificar si estas andando, corriendo, durmiendo, etc. Esta identificación de la actividad física depende igualmente de la información de los sensores y de la “inteligencia” del dispositivo, existiendo siempre una mayor probabilidad de error mayor en los dispositivos de baja calidad.

Sensores más frecuentes y para qué sirven

Si has leído con atención hasta este punto, ya deberías tener claro que la calidad de los sensores y de los algoritmos empleados son los factores que marcan la diferencia a la hora de obtener datos fiables sobre tu actividad física. Lamentablemente, esta importancia hace que los fabricantes de pulseras de actividad física y relojes de entrenamiento, así como de otros dispositivos de entrenamiento, no den demasiados detalles sobre las características de los sensores que emplean ni sobre cómo funcionan sus algoritmos.

Ante esto, en muchas ocasiones no queda más remedio que confiar en la marca y ser conscientes de que los dispositivos precisos requieren sensores caros y algoritmos de calidad, incompatibles con precios baratos a menos que a la empresa en cuestión quiera perder dinero.

SensorQué mide
AcelerómetroAceleraciones lineales, lo que permite rastrear los movimientos, detectar la orientación del cuerpo y tomar medidas inerciales de posición y velocidad.
GiroscopioVelocidad de rotación sobre un eje. Al igual que el acelerómetro, es útil para rastrear movimientos, pero mientras que el acelerómetro funciona linealmente, el giroscopio puede percibir la rotación y medir la velocidad angular.
GPSEs el sistema de posicionamiento por satélite desarrollado por los Estados Unidos de América. Técnicamente, permite determinar en toda la Tierra la posición de un objeto con una precisión del orden de centímetros, aunque para el caso del común de los mortales estaríamos en el orden de metros. El GPS presenta limitaciones según las condiciones atmosféricas, si te encuentras situado bajo determinadas coberturas (p. ej. una cueva o un túnel) o incluso de restricciones de uso debidas a las necesidades del gobierno propietario del sistema. La Federación Rusa cuenta con un sistema de posicionamiento global conocido como GLONASS (construido originalmente por la Unión Soviética). La Unión Europea tiene prevista la puesta en marcha del sistema Galileo para el 2020, mismo año en el que China tiene prevista la finalización del despliegue de su sistema de posicionamiento local, conocido como Beidou.
BarómetroPresión atmosférica, lo que permite realizar predicciones meteorológicas. Las bajas presiones son indicadores de tormentas y borrascas, mientras que las altas presiones indican la ausencia de precipitaciones.
AltímetroDiferencia de altitud entre el punto donde se encuentra localizado y un punto de referencia. La presión atmosférica desciende cuando aumenta la altitud (aprox. 1 hPa por cada 8,2 m), por lo que los datos de un barómetro pueden ser usados para calcular la altura, siendo este el funcionamiento del altímetro barométrico, que es el de uso más frecuente. El funcionamiento del barómetro está condicionado a los cambios meteorológicos, por lo que los altímetros de calidad deben compensar las variaciones provocadas por el clima. Adicionalmente, los datos del GPS u otro sistema de posicionamiento, pueden ser usados para mejorar la precisión.
BrújulaInstrumento que señala el norte magnético terrestre. Útil para la orientación y fundamental para que el GPS sepa hacía qué posición estamos orientados de forma adecuada. La brújula no mide campos magnéticos, simplemente señala al norte magnético.
MagnetómetroMedición de campos magnéticos, la mayoría de los relojes inteligentes integran un magnetómetro con capacidad para identificar el campo magnético de la Tierra, permitiendo así su empleo como una brújula. También se han desarrollado algunas aplicaciones para su empleo como detector de metales, pero su utilidad es limitada.
Luz ambiental Análisis del espectro lumínico visible al ojo humano, su función más común es ajustar el brillo del dispositivo.
Luz UVRadiación de la luz ultravioleta, la que estimula la creación de melanina consiguiendo que te pongas moreno, pero recuerda que la melanina está ahí para protegerte de la capacidad altamente mutagénica (cancerígena) de los rayos UV y de que no te abrases.
TemperaturaEstos sensores pueden estar preparados para medir la temperatura corporal o la ambiental.
BioimpedanciaResistencia eléctrica del cuerpo, tiempo que tarda la corriente eléctrica en llegar de un electrodo a otro, conectados por el cuerpo. El funcionamiento se basa en que nuestros músculos tienen un contenido de agua constante (aproximadamente 73 %), por lo que en una persona con más masa magra la corriente pasará más rápido. De esta forma se puede calcular la masa muscular, el índice de grasa y el nivel de hidratación. Las básculas fitness los integran como 2 o 4 planchas metálicas sobre las que hay que colocar los pies y los relojes como puntos sobre los que colocar los dedos. Para que los datos sean lo más fiables posibles y dependiendo del dispositivo, se encuentran multitud de recomendaciones como la limpieza de la zona corporal y de la placa metálica, retirar elementos metálicos del cuerpo, no realizar ejercicio físico intenso 24 horas antes, vaciar la vejiga, ayuno previo de 3-4 horas, no haber tomado diuréticos o no realizar la prueba durante la menstruación, entre otros.
Pulsómetro de electrodosFrecuencia cardíaca. Es un parámetro clave para indicar la intensidad del entrenamiento y la adaptación fisiológica. Los pulsómetros de electrodos registran la actividad física mediante una banda con electrodos que se sujeta entorno al pecho. Son muy precisos y han demostrado su exactitud comparando los valores obtenidos frente a electrocardiogramas de uso médico. Supone llevar un gadget más, generalmente conectado por bluetooth a tu reloj de entrenamiento o pulsera de actividad física, pero garantizas precisión en un factor cuya monitorización es clave.
Pulsómetro ópticoFrecuencia cardiaca. Utiliza un sensor óptico que debería incluir al menos dos diodos led. Estos diodos proyectan luz sobre la piel y detectan las diferencias causadas en el reflejo la misma cuando la sangre se mueve por el latido del corazón, calculando así la frecuencia cardiaca. Por la forma y la zona en la que se miden las pulsaciones, estos pulsómetros son considerablemente menos fiables que los de banda de electrodos. Es fundamental tener el dispositivo bien fijado a la muñeca, pues el movimiento impediría la lectura correcta así como evitar cualquier circunstancia (suciedad, pelo) que pueda interferir en la medición situándose entre el sensor y la piel.
PulsioxímetroSaturación de oxígeno en sangre y frecuencia cardiaca. El valor de saturación normal estaría en el 95 %, mientras que valores por debajo de 92 % podrían ser indicativos de un problema. Desde el punto de vista deportivo la monitorización de este valor es especialmente relevante para ver cómo es la adaptación del cuerpo a la altura o a la realización de ejercicio físico, pero también es un valor muy relevante para medir la calidad del sueño, pues las interrupciones respiratorias asociadas a la apnea del sueño deberían quedar reflejadas.

Las compañías están realizando importantes esfuerzos para incorporar de forma eficiente nuevos sensores que monitoricen el estado de salud. De los sensores que aparecen en la tabla anterior, la incorporación del pulsioxímetro para medir de forma no invasiva la saturación de oxígeno en sangre y la frecuencia cardíaca es una de las más recientes y todavía es poco habitual. Otro campo de trabajo abierto actualmente es la integración de un sistema para la medición de la tensión arterial.

La integración sensores en pulseras y relojes inteligentes con funcionalidades de entrenamiento o fitness se ve dificultada por los problemas de funcionamiento durante el desarrollo de la actividad física, con condiciones como movimientos bruscos o sudor y que la medición se deba producir en la muñeca. En el mercado se pueden encontrar dispositivos destinados a medir exclusivamente parámetros como la tensión arterial o la saturación de oxígeno en sangre a un coste no demasiado elevado (a menos que se vaya a modelos muy precisos), pero todos ellos diseñados para funcionar en condiciones donde el individuo analizado está quieto.

Hay que ser razonables con la calidad de los datos que se pueden obtener conforme al precio que se está pagando. Si los tensiómetros profesionales están en el rango de los cientos de euros y requieren que la persona a la que se aplica esté quieta, no se puede esperar que un reloj de entrenamiento de 200 € sea capaz de ofrecer eso y muchas otras funcionalidades, en condiciones de ejercicio físico intenso. De ser así, buena parte de la instrumentación médica habría salido del mercado hace tiempo y todos los hospitales funcionarían con bonitas pulseras. ¡Quizás en un futuro!

Por qué son útiles para cualquier persona

Prácticamente cualquier pulsera de actividad física es útil como elemento de motivación, ya que aunque los datos no sean exactos, se puede apreciar una mejora relativa, lo que permite hacerse una idea global de nuestro progreso.

Esto significa que te podrás fijar metas, que aunque sean inexactas, te motivarán a progresar. Quizás esos 9000 pasos que diste el primer día realmente eran 8375, pero los diste. Quizás los 10 000 pasos que te has propuesto para mañana en realidad serán 9500, pero lo importante es que te has propuesto algo para mañana y ese algo es mejorar con respecto a lo que hiciste ayer.

Estos dispositivos también te pueden avisar cuando lleves mucho tiempo inactivo y espolearte para que aceleres el ritmo, dejar patente que duermes pocas horas, que tu nivel de estrés es alto o que realmente te mueves demasiado en la cama y que no son inventos de tu pareja.

En este sentido, las pulseras de actividad física y los relojes inteligentes que incluyan funcionalidades de fitness o de entrenamiento básicas son recomendables para cualquier tipo de persona y especialmente para las más sedentarias, aunque no sean dispositivos muy precisos útiles para entrenamientos profesionales de artes marciales o deportes de contacto.

Eso sí, que no sean muy precisos no es lo mismo que el que tengan un comportamiento totalmente errático, recogiendo un montón de datos erróneos que en el mejor de los casos no te servirán para nada y en el peor los tomarás como válidos y te podrán llevar a decisiones equivocadas. Por eso es importante que los dispositivos tengan un mínimo de calidad y no dejarse engañar por precios bajos, especialmente en seos modelos que afirman tener la capacidad de monitorizar un montón de cosas.

Si estás interesado en monitorizar tu actividad física de forma más exhaustiva deberás optar por modelos de mayor calidad o al menos adquirir un buen pulsómetro, dado que la frecuencia cardiaca es el dato esencial para conocer la intensidad del entrenamiento y la adaptación fisiológica.