Reciclar plástico es algo que cualquiera puede hacer desde su casa. En internet hay muchísimos vídeos explicando el proceso, el problema de estos videotutoriales (algo que es común para la mayoría de los videotutoriales de internet), es que les sale todo perfecto a la primera, no mencionan los problemas que te puedes encontrar y tampoco están orientados a fabricar cuchillos de entrenamiento, sino recipientes, macetas, muebles y cosas así.

Los cuchillos de entrenamiento para artes marciales y defensa personal que se pueden adquirir en tiendas tienen un coste considerable que aumenta (hasta ser bastante caros) según mejora el realismo del cuchillo y la calidad de los materiales. Hacer tus propios cuchillos de entrenamiento con plástico reciclable puede abaratar los costes, además de contribuir al medio ambiente, permitir hacer el modelo que tú quieras y personalizarlo y sentirte genial después de haber hecho algo útil con tus propias manos.

En este artículo se explica cómo hacer cuchillos de entrenamiento con plástico reciclado, incidiendo en los problemas que pueden hacer que tu proyecto fracase e incluso que causes un estropicio en tu casa. Además, se incluye un regalo: plantillas que podrás usar como guía para fabricar tus cuchillos de entrenamiento. Entre estas plantillas podrás encontrar siluetas de modelos míticos como el kukri, el bowie o la navaja española.

Las plantillas han sido confeccionadas por el escultor David Carballo Pérez, quien también es el autor del logo de nuestra web. Podéis encontrarle en Facebook, Instagram y en su web personal.

Paso 1: selección del plástico

Mi recomendación es que emplees polietileno de alta densidad, como el que puedes encontrar en botellas de leche o de productos de limpieza, lo reconocerás porque los recipientes elaborados con este material llevan este símbolo.

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Lo importante es que veas el 2 con las flechitas. Debajo puedes encontrar textos como HDPE o PEAD, que simplemente son las iniciales del material.

También puedes emplear plástico tipo PET, lo distinguirás por las mismas flechitas con un símbolo 1 dentro. Este es el plástico típico de las botellas de agua y refrescos. He visto vídeos donde se mezcla todo tipo de plástico (HDPE, PET, LDPE), pero yo no lo recomiendo para este proyecto, dado que la densidad del material y el punto de fusión es considerablemente distinta, lo que dificulta la obtención de un material compacto, homogéneo, sin grietas, sin burbujas de aire, etc. Para que os hagáis una idea, el PET funde a unos 250-260 ºC (ojo que muchos hornos caseros llegan sólo hasta los 250 ºC) mientras que el HDPE funde entre 120-140 ºC.

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La botella amarilla (producto de limpieza) es de plástico HDPE, la transparente (refresco) es PET. Ojo que el tapón de la botella de plástico PET (incluída la arandela azul) está fabricado en HDPE.

Paso 2: preparación del plástico

Una vez tengas la materia prima, el siguiente paso será prepararla para el fundido. Para ello es muy importante que laves bien el plástico, asegurándote que no queda ningún resto de suciedad, ni de jabón y lo dejes secar. Una vez limpio, es recomendable que cortes el plástico en trozos pequeños para facilitar su fundido y evitar que se formen burbujas de aire. Para ello puedes utilizar unas tijeras o emplear algún tipo de trituradora. Puedes usar un electrodoméstico viejo, y con viejo quiero decir alguno que no vayas a volver a usar para hacer comida, por eso de los trocitos de plástico que queden en el mismo. Otro asunto a vigilar con las trituradoras es usarlas a intervalos cortos, el rozamiento de las cuchillas al cortar el plástico genera calor y el plástico puede empezar a derretirse, pegarse a las cuchillas y complicar las cosas.

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Otro motivo por el que cortar el plástico es para hacerse una mejor idea de la cantidad de material que se va a conseguir. En la foto puede parecer que hay mucho material, pero casi todo el espacio que cubren los tapones está hueco.

Cómo calcular la cantidad de plástico a reciclar

Para garantizar que no te quedas corto y que no desperdicias plástico, lo mejor será que calcules la cantidad de plástico que necesitas reciclar, estos son los cálculos que deberás hacer:

  1. Mide el tamaño del recipiente donde vas a fundir y enfriar el plástico. Por ejemplo, supón que es de 32 cm de largo, 22 cm de acho y se quiere lograr un grosor de la plancha de plástico de 0,5 cm.
  2. Para calcular el volumen se multiplica 32 × 22 × 0.5 = 352 centímetros cúbicos.
  3. Si la densidad del plástico PET es de 1.35 gr/cm3 mientras que la densidad de HDPE es de 0.95 gr/cm3. Teniendo en cuenta esa densidad:
    • Para la plancha de PET se necesitará 352 × 1.35 = 475.2 gramos de plástico.
    • Para la plancha de HDPE se necesitará 352 × 0.95 = 334.4 gramos de plástico.

Paso 3: fundido

Para fundir plástico necesitas una fuente de calor: un horno, una sartén, una pistola de calor, una plancha; pero independientemente de lo que uses debes que tener muy en cuenta que:

  1. El olor a plástico fundiéndose no es agradable, los vapores que suelta no deberían respirarse y si no limpiaste bien el plástico, la situación puede ser mucho peor. Aseguráte de contar con una buena ventilación.
  2. El plástico se queda pegado a las superficies metálicas para evitar que esto ocurra debes usar papel de horno o algún producto antiadherente.

Si usas un spray antiadherente, comprueba que puede soportar la temperatura que necesitas, este soporta hasta 250 y para HDPE funciona muy bien. No lo he probado para PET porque la temperatura de fusión puede llegar a los 260, para este caso mejor papel de horno.

Mi recomendación es crear las láminas de plástico con HDPE en un horno a 160 ºC, que el plástico se vaya fundiendo a la temperatura justa y le de tiempo para ir soltando todas las burbujas de aire posibles. También puedes emplear una sartén vieja, aunque el proceso resulta un poco más complejo de controlar y la forma (típicamente) redonda de la sartén, seguramente te obligue a desperdiciar una cantidad importante de material cuando tengas que recortar los cuchillos.

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El plástico comienza a fundirse en el horno, evita sobrecalentar el plástico más de lo necesario, entre otras cosas, ahorrarás energía

Paso 4: enfriado de la lámina de plástico

El enfriado es un paso al que deberás prestar mucha atención para no tener que repetir el proceso de fundido. Es esencial que el material donde se esté enfriando el plástico sea rígido y que hagas presión (con otro molde, un trozo de madera, etc) para que la lámina no se combe. Puedes emplear una bandeja de horno para fundir el plástico y otra bandeja o un trozo de madera para hacer presión y garantizar que se forme una lámina.

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Algunos utensilios para hacer presión.

Si trabajas con PET, debes tener en cuenta que este plástico puede cambiar de color según cómo se enfríe. Cuando el enfriamiento es rápido el PET adquiere color blanco, si lo hace lentamente mantendrá la transparencia. Si quieres darle una nota de color a tu cuchillo de entrenamiento con plástico reciclado PET, puedes probar a usar colorante alimentario.

Paso 5: recorte del cuchillo y acabado

Emplea una plantilla como las que te puedes descargar al final de este artículo para recortar el cuchillo, con una sierra o segueta. Después de recortar la forma del cuchillo, deberás lijarlo para asegurarte de que no quedan bordes cortantes y que la forma de cuchillo es segura para entrenar artes marciales y defensa personal. En nuestras plantillas los cuchillos tienen marcadas las líneas por las que debes recortar para garantizar que no tengan una punta peligrosa. Asegúrate siempre de que el grosor de la lámina de plástico es suficiente como para poder entrenar con seguridad, te recomiendo que al menos tenga 4 mm de grosor.

Ten mucho cuidado al lijar, se trata de quitar zonas punzantes y bordes con los que te podrías hacer daño, si te pasas lijando puedes llegar a crear un filo al cuchillo. Como muestra, el siguiente vídeo se explica cómo crear un cuchillo funcional para cortar verduras empleando plástico PET.

Plantillas de cuchillos y navajas

En esta galería podéis encontrar plantillas de varios cuchillos y navajas, desde un cebollero típico de cocina, hasta un cuchillo corvo chileno.

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