Eva y Lion son los protagonistas de A base de golpes y harán todo lo posible por amenizar los artículos de este fanzine y ayudarte a entender las locuras que escribe el Dr. Chou. Además son los protagonistas del Manga "IX Scissors", brillantemente ilustrado por Nat, donde próximamente Eva y Lion nos contarán su propia historia.

Eva

Necesita información y no querrás que te la saque a la fuerza.

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Edad: 17 años. | Peso: 65 kg de puro músculo. | Altura: 168 cm. | Técnica favorita: ataques sorpresa. | Le encanta: la moda, los cacharritos tecnológicos, las cosas brillantes y las artes marciales.

Eva fué creada artificialmente con técnicas de manipulación genética, de hecho, por su edad debe ser uno de los primeros alterados. No es un mutante (ni se te ocurra llamarla así si aprecias tu cuerpo), ninguno de sus genes mutó, a ella la hicieron a medida. Su padre adoptivo siempre la dice que se la encontró en un cesto en la puerta de su casa y ella le responde que no sabe mentir, que no tiene imaginación y que en cuanto acabe el instituto piensa irse a investigar por su cuenta. Como consecuencia de su alteración, tiene mucha fuerza, es muy ágil, su dentadura hace cosas raras y el color de su piel y ojos cambia, aunque no a su voluntad. Puede que algún día llegue a controlar estos cambios y también puede que con los años le salgan más cosas raras, con los alterados nunca se sabe.

Leoncio (Lion)

Un león de bolsillo

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Edad: desconocida | Peso: 10 kg. | Altura: 55 cm. | Técnica favorita: saltar y morder. | Le encanta: corregir a Eva, hacerse el cíborg y los macarrones con chorizo (picante).

Le encontraron junto a Eva y pensaban que era su peluche, pero resultó que era una mascota genéticamente alterada. Eva le llama siempre Leoncio, cosa que le molesta bastante pero no ha tenido más remedio que acostumbrarse. Como las mascotas genéticamente alteradas con consciencia están muy mal vistas, se suele hacer pasar por una mascota cíborg, las cuales caen bien a todo el mundo y nadie las intenta matar o secuestrar. De hecho, tiene un ojo algo pocho, por una operación para meterle un implante cibernético que no salió del todo bien. Es capaz de variar su tamaño en torno a un 25 % de su forma natural, pero no puede variar sus proporciones, así que aunque se haga más grande, siempre sigue pareciendo un peluchito.